EL MIEDO

No solamente el miedo psicológico de la presión, herramienta manipuladora de los poderosos de este mundo, para subyugar la voluntad de la mayor parte de la humanidad explotada haciéndoles trabajar aceleradamente a corto plazo, con un salario que muchas veces no satisface las necesidades básicas, para vivir honestamente, y con dignidad, indiferentes a los resultados de esta explotación malsana, que cada día estresa y tensiona a la humanidad, sino también a otros miedos conocidos existenciales, y desconocidos, ocultos en los repliegues de nuestra memoria, que el mayor porcentaje de la gente no puede, o no sabe controlar.
De la noche de los tiempos la humanidad ha tenido y sigue temerosa de lo desconocido, y de acuerdo a la evolución y el desarrollo interior, unos más que otros lo sienten. Miedos ancestrales estereotipados en la memoria colectiva de una humanidad que no sabe porqué, y para que está en este mundo, y a donde irá después que se cumpla su siclo de vida al despojarse de la envoltura material.
Al transcurrir el tiempo a través de los siglos, los más osados hurgaron en el arcano temporal de sus mentes creando resistencias para poder enfrentarse a esa emoción, sentimiento, que la mayor parte de la humanidad llama miedo. Este control temporal se manifestó en imágenes, dioses, símbolos, fetiches, esquemas, siendo este control temporal-mental, utilizado para manipular a los pobres de espíritu hasta nuestros días, por los más áviles y astutos, que no vislumbraron, ni traspasaron la barrera mental hacia la vida divina, usufructuando un falso poder, como representantes de un dios, de de una corte celestial que nadie conoce. Inculcando, y haciendo que el miedo a lo desconocido, sea, amo y señor de la mayor parte de la humanidad terrestre.
Muy pocos son los que se rebelaron contra este yugo mental impuesto por las religiones antagónica, obsoletas, y por las nuevas tendencias paradigmática que siguen comiéndoles el cerebro a millones de gente timorata, conformista de aceptar una falsa salvación con solo arrepentirse de los mal llamados "pecados", y que no hace nada por encontrar el verdadero camino hacia la libertad, hacia la vida divina, donde no existen miedos, ni formas ni nombres, en la esencia del Absoluto.
Estos pocos rebeldes, osados, descubrieron que podían usar el miedo como una herramienta de tele trasportación mental hacia los planos más elevados de consciencia, pasando por un túnel oscuro hacia la luz, observando como actores y espectadores la dualidad, la maraña de sentimientos y emociones que el ego-mente utiliza para aferrarse a la vida material de la tercera dimensión de consciencia en el juego misterioso de la divinidad que somos nosotros, en la unidad en que se manifiesta todo el panorama de la emanación temporal, finita de las formas.
Todos podemos ser los rebeldes osados para descubrir nuestra divinidad en sus múltiples facetas sin forma ni nombre Absoluta, más allá del tiempo y del espacio, "retornando", verdaderamente sabios, prudentes, y no seguir siendo marionetas del tiempo, de la dualidad, de la explotación, del obscurantismo secular, manipulados por el poder oscuro del ego-mente, sino utilizando este poder conscientemente, para hacer de este planeta, un mundo de paz, de justicia social, de amor, equidad y tolerancia, conscientes de de la divinidad que somos todos los encarnados de este planeta tierra.
Hno. Rodolfo
